Tokio 2020. Los Juegos de la Paz.

Un activista del movimiento Anti-Olímpicos en Tokio describe el contraste entre la narrativa de los Juegos, y la represión policial, en las afueras del edificio donde se reunían los hombres más poderosos del Movimiento Olímpico. Esta es la historia.

Un robot llamado Alsok espera en el lobby del edificio Marunouchi Nijubashi, donde se llevan a cabo los preparativos para la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio. El robot policía, una mezcla de informador turístico y cámara de vigilancia, patrulla la zona. Alsok se detiene frente a Spike Friedeman, periodista investigador, y activista del movimiento anti-olímpicos. El rostro de Alsok es una pantalla con texto japonés. Parece accequible, pero Friedman se niega a tocarlo, lo ignora y pasa por un lado, mientras Alsok protege una caja con antorchas olímpicas antiguas.

El robot es un modelo Alsok Reborg-X, y su tecnología se adapta a su nombre aterrador. Es quizás la pieza más visible de lo que serán los primeros Olímpicos vigilados con Inteligencia Artificial.  El robot está diseñado para escanear multitudes y advertir personas que están demasiado “nerviosas” o que tienen una piel demasiado “enrojecida”, ya que -para sus programadores- estos son signos de alguien que está a punto de cometer un acto terrorista. También puede escanear caras y hacer referencias cruzadas con bases de datos policiales. Estos robots se dispersarán por el aeropuerto de Haneda, antes de los Juegos Olímpicos, y luego se desplegarán hacia los escenarios deportivos una vez que comiencen los eventos.

FUENTE: Spike Friedman (G/O Media)

A medida que las ciudades de los Estados Unidos se movilizan para prohibir el reconocimiento facial, los Juegos Olímpicos de Tokio se caracterizarán por expandir esta tecnología sin precedentes. Nadie podrá entrar a ningún evento sin haber sido escaneado.

Alsok estaba en el Edificio Marunouchi Nijubashi, para ayudar a proteger el Festival One Year To Go, una celebración que reúne a políticos, empresarios y funcionarios de Comités Olímpicos con el fin de aumentar el entusiasmo por los próximos Juegos Olímpicos. En una reunión entre los funcionarios del Comité Olímpico Internacional y  las autoridades japonesas, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, proclamó los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 como los “Juegos de la Paz”.

Fuera de la reunión había una cabina donde la empresa fabricante del robot regalaba mercancía a cualquiera que quisiera vestirse con ropa antidisturbios, y tomarse una foto junto a una pieza de cartón de los artistas marciales que la compañía patrocina para los juegos. Para obtener una camiseta gratis, los niños debían tomarse una foto sonriendo, vistiendo prendas antidisturbios con el equipo de la compañía dueña de Alsok. En las afueras del edificio, mientras miembros del COI y el Comité Organizador se felicitaban por haber traído robots de vigilancia a Tokio, y Alsok estaba exhibiendo niños con equipos antidisturbios, una serie de eventos Anti-Olímpicos también estaban en marcha en la ciudad. Toda una escena surealista.

El movimiento Anti-Olímpico en Tokio está liderado por dos grupos. Uno, el Hangorin No Kai, enfocado en las necesidades de los desalojados en Tokio. El otro, Okotowalink, es un colectivo de académicos y activistas centrados en temas relacionados con la vivienda, el feminismo y el anti-imperialismo. Juntos, organizaron la primera Cumbre Mundial Antiolímpica. Se unieron a ellos activistas de Corea del Sur en representación de la Alianza Olímpica Anti Pyeongchang, Los Ángeles en representación de “NOlympicsLA”, París en representación de “Non aux JO 2024 à Paris”, miembros de grupos que se opusieron a los juegos de Río, Nagano y Londres, y académicos y periodistas de todo el mundo. El evento principal de la cumbre fue una protesta pública por las calles de Tokio.

FUENTE: Spike Friedman (G/O Media)

Esta reunión de activistas no tiene precedentes en la historia de los Juegos. En los últimos años, los Juegos Olímpicos han sido rechazados de manera consistente y exitosa por ciudades específicas, pero esos esfuerzos Anti-Olímpicos siempre se centraron en lo que el evento haría en un solo lugar. Lo que pretendía esta reunión, era una fusión de los movimientos dispares contra los Juegos Olímpicos en aras de un argumento específico: Los Juegos Olímpicos son insostenibles para cualquier ciudad.

Los orientales respetan la jerarquía como ningún otro pueblo, son más fuertes cuando trabajan en equipo y políticamente activos. Participan masivamente en todos los asuntos públicos, y el deporte es uno de ellos. Muestras recientes son el movimiento de las antorchas en 2017 en Corea del Sur, que terminó con la destitución de la presidenta Park y el llamado a elecciones; los tres meses de protestas en Hong Kong, que empiezan a preocupar al Comité Organizador de Beijing 2022, y las protestas Anti-Olímpicas en Japón. ¿Serán los Olímpicos de Tokio los Juegos de la Paz? No lo sabemos, lo que si estamos seguros, es de reportar la paradójica combinación entre vigilancia, democracia y paz.

Creemos en la importancia del Movimiento Olímpico y el desarrollo de los juegos, pero también consideramos que éstos deben respetar los Derechos Humanos, la democracia, y la opinión de la sociedad civil, esto incluye la viabilidad para las ciudades y los privilegios para los hombres del COI.

Creemos que la academia tiene mucho para opinar con independencia sobre cómo el Movimiento Olímpico puede ser sostenible y democrático. La gestión de los múltiples stakeholders involucrados en el deporte hace parte de la buena gobernanza promovida por el COI.

Este texto está basado en el artículo de Spike Friedman para deadspin.com