LOS MIGRANTES Y EL DEPORTE. UNA PROBLEMÁTICA INVISIBLE.

Llegó a Perú hace tres años con su hija, Roima Mujica, con la idea de competir en el X Campeonato Mundial de Taekwondo Poomsae y decidieron quedarse. Luego trajo a su hijo de Venezuela y los tres decidieron cambiar sus vidas, solicitando refugio en el país andino.

Esta es la historia de Robert Yhoime Mujica, entrenador de Taekwondo, que hoy lucha con su Asociación Deportiva Humanitaria “Corazones Olímpicos del Sur” por defender los derechos de los deportistas y refugiados que, como él, tuvieron que cambiar abruptamente sus vidas y no pudieron volver a competir en sus deportes.

La Asociación Deportiva Humanitaria para Deportistas Inmigrantes emprende la tarea desde hace años, de lograr insertar a deportistas de otros países en trabajos que puedan ofrecerles un sustento económico válido y donde puedan hacer valer sus habilidades. “A los cuatro o cinco meses de llegar, iba con mis hijos a mercados populares y veía a jóvenes venezolanos que como entrenador me daba cuenta, se habían preparado durante años para vivir del deporte, y que utilizaban su físico de atletas para hacer trabajos forzosos”, le contó Robert a TD a través del teléfono. “Primero fue motivo de asombro y después motivo de preocupación, porque lo que vi fue una generación de relevo que estaba lista para representar a Venezuela, pero que estaban haciendo trabajos para los que no habían dedicado tantos años de su vida”.

A partir de allí comenzó a idear su proyecto, primero enfocado específicamente en el taekwondo, pero luego extendido a todos los deportes. “La gente me contactaba desde Facebook para ver cómo podían venir y conseguir trabajo, y muchos llegaron con la idea de que podían hablar con la Federación y competir internacionalmente por Perú, pero eso no era posible”. Este obstáculo para continuar con sus carreras fue lo que motivó la lucha de Mujica y todo su equipo.

“Nos tocó entonces ser ese enlace entre los venezolanos que venían y la Federación local, para explicarles que no podía ser así, y por ello comenzamos a ubicarlos en ciertos trabajos. Había academias que necesitaban gente para dar clases y afortunadamente aquí en Perú, el taekwondo venezolano era muy reconocido por su esquema de combate y el biotipo de sus deportistas. Desafortunadamente sólo podían dar clases o ser sparrings de los peruanos, porque los estatutos no les permitían representar al país”.

La Federación Peruana de Taekwondo no permite que extranjeros compitan por el país, a menos que cuenten con nacionalidad. Los estatutos y las normas internas de la organización sólo refieren a los peruanos que compiten en el exterior, pero los inmigrantes no son tomados en cuenta. En cambio, las Federaciones de Fútbol y Judo del país sí lo permiten.

Incluso la congresista Leyla Chihuán, una ex integrante del seleccionado femenino de voleibol, presentó una propuesta en el Congreso para que se otorgara una “nacionalidad express” a deportistas extranjeros con miras a los Juegos Panamericanos de Lima 2019. El proyecto pretendía insertar el numeral 3 al Art. 3 de la Ley 26.547 de Nacionalidad:

Art. 3 Son peruanos por naturalización:

3- Los deportistas calificados de origen extranjero que residan en el territorio de la República y que expresen su voluntad de ser peruanos y de representar al Perú en los eventos deportivos oficiales. En estos casos, el Instituto Peruano del Deporte elevará la propuesta al Poder Ejecutivo, el cual podrá conferir la nacionalidad peruana mediante resolución suprema”.

Robert Mujica se encuentra trabajando en una propuesta para que la Federación local pueda revertir esta situación: “Queremos que se cree una categoría exclusiva de deportistas migrantes que puedan competir en torneo nacionales con criterios oficiales, y que su desempeño se evalúe bajo el reglamento oficial peruano. De esta forma, la Federación también podrá ver candidatos para cubrir categorías disponibles”.  De esta forma, asegura Mujica, los migrantes podrán integrarse una vez más al deporte, y acceder a becas, asistencia y sobre todo una estabilidad económica.

El Comité Olímpico Peruano se encuentra interesado en el trabajo que la asociación viene realizando, y ya se concretó una reunión oficial entre Mujica y un representante del COP. “Tuvimos muy buena aceptación, fue la primera vez que ellos conversaban con deportistas migrantes y fueron muy receptivos. El inconveniente es que para que se otorguen beneficios de Solidaridad Olímpica, se requiere que los deportistas tengan calidad de refugiados, y todos los venezolanos que están en Latinoamérica tienen el estatus de solicitante de refugio”.

Robert Mujica en las oficinas del Comité Olímpico Peruano.

En la actualidad, en Perú se registran un total de 192.500 migrantes solicitantes de refugio, de los cuales 190.500 son venezolanos. Esta falta de reconocimiento oficial trae como consecuencia, la escasez de oportunidades para los extranjeros. De esta forma no se pueden aplicar los estatutos y no pueden cumplir el objetivo de competir oficialmente. “Los solicitantes de refugio estamos en un limbo que no se resuelve por cuestiones políticas y mientras tanto el tiempo pasa y los deportistas pierden la chance de poder competir, por eso esperamos seguir trabajando con el Comité Olímpico para buscar una solución”, añadió Mujica.

Por el momento no han podido entablar conversaciones con organismos regionales como Odesur o Panam Sports, pero sí tienen un diálogo fluido con la Federación Mundial de Taekwondo y la Fundación Humanitaria de Taekwondo, que es un apéndice de la Federación. “A través de ellos canalizamos la solicitud para que los deportistas inmigrantes de alto nivel puedan competir en abiertos internacionales. Ellos nos dijeron que iban a trabajar para que la Federación Peruana sirva como embajada, para que se pueda solicitar una licencia de competición bajo bandera de la Federación Mundial. Eso sí se consiguió, ya hay una confirmación y un canal de comunicación abierto”.

Los jóvenes son la columna vertebral de la asociación que comanda Mujica.

En cuanto a la Asociación que Robert Mujica lleva adelante, nos comenta que cuenta con la participación de 8 jóvenes que trabajan en el proyecto “Taekwondo por la Integración y la Paz”, en unión con ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

“Nosotros somos colaboradores de ACNUR en algunos proyectos sociales y en campañas que hacen por toda Lima y Perú, en sitios muy vulnerables. En esas campañas ellos llevan atención médica, odontológica, psicológica, asesoramiento migratorio y nosotros llevamos un mensaje dentro de lo que tiene que ver con el deporte y con el taekwondo, como elemento de integración y fomento de la paz”.

“Una de las campañas que encabezamos con la asociación se hizo en el Colegio Mariscal Luzuriaga. Se atendieron 120 niños de entre 2 y 15 años y nosotros realizamos una serie de actividades deportivas con un ídolo del fútbol peruano, Loberita, un jugador de la Alianza de Lima que se ofreció a ayudarnos como voluntario. La idea era que los chicos dejaran sus diferencias y se unieran a través del deporte, y eso conseguimos efectivamente. También tuvimos el apoyo de la Fundación Acción Contra el Hambre y ACNUR por supuesto”.

“Nuestro mejor aliado es Federico Agusti, representante de ACNUR. Es un amante de las artes marciales y argentino”, nos cuenta Mujica.

De la misma manera, la asociación contó con la ayuda de la atleta venezolana María Cubillán, especialista en lanzamiento de disco y campeona centroamericana, que colaboró en la estructuración de proyectos. Además, gracias al argentino Claudio Aranda, uno de los creadores de la revista “Más Taekwondo”, lograron una beca para asistir al campamento de verano “Sueños Olímpicos II” que se desarrolló en Galicia, España. Allí tuvo la oportunidad de conocer a un entrenador dominicano, René Mateo, que también estaba trabajando en su país con deportistas haitianos que se encontraban como refugiados. A través del contacto con Robert, organizó un evento para promover los derechos de los inmigrantes. “Desde aquí pudimos inspirar con nuestro trabajo para que el accionar se replique allá, y eso nos llena de orgullo. La idea a futuro es crear una Liga Panamericana porque la realidad es muy amplia”.

Mujica describe que en un principió todo el trabajo estaba abocado a los venezolanos, pero que teniendo en cuenta la realidad actual, decidieron atender “a cualquier persona independientemente del país del que provenga, que tenga alguna calidad migratoria, permiso temporal, solicitud de refugio, que sea refugiado, y de cualquier disciplina”. “Esto es grande, no queremos excluir a nadie”.

La idea de la asociación es estudiar las posibilidades de conseguir apoyo y transmitir sus preocupaciones para que la misma iniciativa surja en otros países para, a futuro, generar una alianza y trabajar mancomunadamente por los migrantes.

No obstante, la Asociación de Mujica pone el énfasis también en los deportistas con capacidades especiales. Cuando vivía en Venezuela, Mujica tenía una escuela especial para que los deportistas tuvieran un espacio de expresión, donde también tuvieran la oportunidad de probar sus habilidades. “Aquello fue nuestra mejor experiencia. De hecho, el primero venezolano con discapacidad en parataekwondo, que le dio la primera medalla internacional a nuestro país, fue llevado de la mano por nosotros. Se llama Orlando Figueroa y está siendo considerado para Tokio 2020.”

En cuando a Perú, su organización intentó acercarse a la Federación local para aportar su ayuda. Actualmente trabajan con un joven, Néstor Pérez, que tiene una amputación en el brazo derecho y entrena con ellos. “El problema es que él tampoco es reconocido”, aclaró.

Néstor Pérez, atleta de parataekwondo clase K42.

“Estuvimos la semana pasada en una escuela para niños sordos, eran todos peruanos. La jornada se organizó junto a la asociación civil Kusqa, con 18 jóvenes sordos y algunos con compromisos neurológicos. A ellos les ofrecimos una recreación con el taekwondo y vimos dos niños con grandes cualidades. Nosotros tenemos el material, la capacitación y la capacidad para traerlos a entrenar con nosotros, pero todavía carecemos de un local para comenzar con este trabajo”. Mujica quiere brindarles esa oportunidad, a los fines de poder incluirlos y para que el deporte peruano también gane un competidor en aquella categoría.

La Asociación compartió una jornada deportiva en una escuela para sordos de Lima, junto con Kusoa.

Consideramos que alrededor del 70% de nuestro trabajo beneficia a los propios peruanos, porque cuando llevamos a cabo las campañas con ACNUR la mayoría de los participantes son locales. Y, por ejemplo, mi hija, Roima Mujica, es árbitro de taekwondo de tercera clase y apoya al cuerpo de árbitros a calificar a los deportistas que integrarán el equipo nacional”.

La Asociación también ha concretado un arduo trabajo con el equipo de taekwondo de la Universidad de Lima. “Nosotros llevamos venezolanos para que los muchachos puedan foguearse y generar un nuevo esquema de combate. Trabajamos con ellos durante 7 meses, y cuando participaron de los Juegos Deportivos Universitarios, superaron el 8° puesto de los últimos juegos y alcanzaron a ser subcampeones”.

“Mis mayores aliados son mis hijos”, dice Mujica. Roima, de 24 años, es árbitro de taekwondo, y Robert Jr., de 14 años, se encuentra en plena preparación física, para que cuando se apruebe la propuesta en el Comité Olímpico pueda competir.

A la hora de ser consultado al respecto de la política del Comité Olímpico Internacional en cuanto al problema de los migrantes y refugiados, Mujica argumentó que “se debe ampliar y actualizar el criterio que se utiliza para calificar quién necesita ayuda y quién no, quién es refugiado y quién no. Todos tenemos la necesidad, pero hay cuestiones políticas que limitan el recibir esa calidad migratoria que brinda beneficios que pueden cambiar la vida de un inmigrante”.

“Nosotros somos fervorosamente creyentes de la Carta Olímpica y creemos que allí está la solución. Ellos apoyan a los refugiados, pero hay realidades que no deben dejar de considerarse. El COI debe abrirse un poco más a esa realidad”.

Mujica se muestra de acuerdo con las reflexiones de Thomas Bach en cuanto a los refugiados. “La creación del Equipo Olímpico de Refugiados era necesario, es justo y es una esperanza para todos nosotros, pero creo que se debe ampliar a más deportistas. En Perú, ACNUR propuso a uno de nuestros integrantes de la Fundación para participar en Tokio 2020, pero si o si requiere el estatus de refugiado, y de esa forma va a perder la oportunidad de participar en unos Juegos Olímpicos”.

Roberto Flores, integrante de la Asociación de Mujica, fue postulado por ACNUR para ser parte del Equipo Olímpico de Refugiados de Tokio 2020.

Robert Mujica ha sido un pionero en retratar la problemática de los inmigrantes en el mundo del deporte. Su labor comienza a tener repercusión en el ámbito internacional. Él y su familia representan hoy la voz de millones de personas que debieron dejar sus casas por conflictos políticos, raciales, bélicos, económicos. El deporte debe ser la herramienta propicia para su integración, y para sanar el dolor que acarrea el destierro. Los gobiernos y las organizaciones deportivas deben trabajar para revertir esta situación.