Lima 2019 y la Transparencia

Los Juegos Panamericanos representan un hito en la gestión de grandes eventos en Colombia y la región en materia de transparencia. Cumpliendo las normas de la Ley de transparencia y acceso a la información pública del Perú, el Comité Organizador ha publicado en un portal de transparencia las contrataciones, las obras, los productos y servicios. Nos preguntamos ¿por qué no ha funcionado en Colombia la estrategia de acceso a la información?

El viernes 26 de Julio empezaron oficialmente los Juegos Panamericanos de Lima. Como es habitual en estos eventos; el formato y un estadio nacional adaptado para una producción impecable dirigida a televidentes y asistentes, hacen de estos Juegos nuestra versión regional de unos Juegos Olímpicos cada vez más parecidos a los del COI.

Volviendo a la ceremonia, utilizada entre otras para construir un “lugar de memoria”, en el deporte se han aprovechado no solo las competiciones, sino también los edificios, los rituales, los atletas y equipos, y las audiencias para cambiar y revivir las memorias colectivas. Los sitios de memoria se refieren tradicionalmente a los lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención, o que fueron utilizados para ejecutar el terrorismo de Estado por parte de la última dictadura cívico-militar (1976-1983) en la Argentina. El concepto de lugares de memoria, o “lieux de mémoire” ha sido utilizado por académicas como Gertrude Pfister, para referirse a esos lugares desde el deporte, construyendo una idea positiva de los lugares de memoria.

Cada Comité Organizador (CO) realiza esfuerzos financieros y logísticos por dejar una huella en la memoria de sus audiencias y ciudadano. Para nosotros, estos Juegos representan un hito en la historia de los grandes eventos deportivos en la región por sus buenas prácticas de transparencia.  

Cumpliendo las normas de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Perú, el CO ha publicado en un portal dedicado a la transparencia del evento, las hojas de vida del personal contratado, las de los miembros del comité de control interno, las convocatorias para proveer cargos del Comité Organizador, las declaraciones juradas de intereses de los directivos, y los archivos con las rendiciones de cuentas del CO, entre otros. Esto no elimina la corrupción por sí misma, pero dificulta su labor, y facilita el control político y ciudadano.

Los lectores en Colombia que conocen el Estatuto Anticorrupción y la Ley de Transparencia dirán que eso mismo se hace en el país, y en parte tienen razón. ¿Por qué? ¿Por qué percibimos que las cosas no cambian o tienden a empeorar? Los eventos deportivos y las políticas de transparencia tienen particularidades.

Primera, los eventos deportivos se operativizan gracias a la constitución de organismos temporales. Es decir, se crea una persona jurídica para que administre el evento, y en períodos relativamente cortos de tiempo (menos de 5 años), se ejecutan millonarios presupuestos para infraestructura y preparación del evento sin una adecuada rendición de cuentas. Los CO son conformados por personas cercanas a los gobernantes, quienes tienen la tarea de contratar productos y servicios cercanos al partido del gobierno. Entonces, una nueva organización que en pocos años estará liquidada, conformada por amigos del gobierno, más el sentido de urgencia por el evento, y una baja cultura de rendición de cuentas propia de las organizaciones deportivas, son la mezcla perfecta para la corrupción.

Segunda, en Colombia falta todavía mucha cultura política de apertura por ciudadanos y servidores públicos. Le preguntamos a Carolina Isaza, de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, ¿Por qué no ha funcionado la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública?; y me dice que en el sector público no hay una cultura de la apertura, entonces se cumple por cumplir, por llenar un requisito sin la importancia de que la información sea clara, completa y comprensible para los ciudadanos. También faltan funcionarios que lo comprendan y la traduzcan al lenguaje claro que demanda la ciudadanía. Además, para el servidor público, filtrar esta información y ponerla comprensible en la web representa una carga de trabajo adicional. Muchos de ellos no se tomarán el tiempo de filtrar lo que necesitan los ciudadanos para que la Ley de Transparencia cumpla su misión. Al final, tenemos mucha información opaca, confusa, e incompleta que termina confundiendo en lugar de informar. Volvemos a la sentencia del post sobre la política anticurrupción en Colombia “Se obedece pero no se cumple.”

Colombia, país de tradición deportiva, recientes éxitos internacionales y futura sede de eventos deportivos continentales tiene mucho que aprender. Tenemos un sofisticado marco normativo, organizaciones especializadas en la transparencia, múltiples acuerdos y eventos públicos, pero poca o nula implementación, poco o nulo seguimiento, y una cultura de apertura a la información apenas dando sus primeros pasos. En Transparencia en el Deporte buscamos que se cumplan las normas, y que se cumplan bien. Conozca qué estamos haciendo para conseguirlo.

PD. Lamentamos que las autoridades en Colombia no hayan logrado un acuerdo para llevar la señal de televisión al país que se autodenomina como una tierra de atletas.

Fuente Imagen Destacada: Flickr Lima 2019. Dominio Público 1.0.