La respuesta está en las Universidades

Mientras estudiantes colombianos salen a marchar y anuncian huelgas para pedir al gobierno central más recursos para las Universidades públicas; pensar en un modelo deportivo para Colombia basado en el sistema deportivo universitario puede parecer fuera de foco. Sinembargo, la idea no es descabellada, si miramos el éxito y el impacto que tiene la NCAA en los Estados Unidos. Las universidades tienen la respuesta para este y otros asuntos de la política pública y el deporte. Participe en la discusión.

Algunos integrantes del grupo piensan que los rectores de las Universidades deberían conocer el modelo de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) para que vean el impacto económico, social y político de sus eventos en los Estados Unidos. Otros piensan que las universidades ya tienen suficientes problemas como para desarrollar el deporte a ese nivel ´cuasi-profesional´.

Mientras los estudiantes en Colombia salen a marchar y anuncian huelgas para pedir al gobierno central más recursos para las Universidades públicas, pensar en un modelo de desarrollo deportivo para el país apoyado en el sistema deportivo universitario puede parecer fuera de foco. La idea no es descabellada si miramos el éxito y el impacto que tiene la NCAA en los Estados Unidos. Quienes trabajamos y estudiamos el deporte, estaríamos más que satisfechos con un desarrollo medianamente cercano al que tiene la NCAA. Hay muchas razones para justificar una apuesta a favor de la transformación del deporte universitario en Colombia hacia el modelo de desarrollo de la NCAA. También hay otras para justificar su rechazo, entre otras, los recursos limitados, otras demandas de bienestar universitario, el contexto socio económico y político, la crisis de la educación pública en general, y el estado de la infraestructura deportiva entre otros.

Un participante de nuestro grupo comenta al respecto:

“El deporte sigue siendo un huérfano en el sistema educativo, ahí realmente se evidencia la falta de una *política pública*, solo mencionar escenarios como la escuela dan grima, abandono en todos los aspectos, programas que _solo pretenden_ indicadores numéricos, pero alejados de la realidad contextual y pluricultural de nuestro entorno social, abandono TOTAL en los procesos de base donde no hay dolientes, no hay sistematización de experiencias, no hay acompañamiento del estado y de las instituciones que deben apoyar y promover estas iniciativas, además de la indiferencia de muchos actores protagonistas.”

Andrés Zuleta, uno de nuestros colaboradores opina;

“Hace varios días veo con preocupación el gran interés por emular el modelo deportivo estadounidense, la verdad no entiendo por qué dicha inclinación, sugiero investigar más sobre este tema para entender lo perverso del modelo. Como el tema es tan largo y complejo solamente dejaré estos puntos para reflexionar y considerar si en verdad queremos emular dicho modelo y por el contrario en enfocarnos en un modelo propio de Política Pública que responda a nuestras verdaderas necesidades:

  1. En Estados Unidos el deporte y la recreación no son reconocidos como derechos sociales, por lo tanto no existe un Sistema Nacional del Deporte y hay muy bajo interés en fomentar la práctica en todos los niveles.
  2. Estados Unidos tiene la tasa más alta del mundo en Obesidad Mórbida, por ende la tasa más alta del mundo en inactividad física, como resultado de ello tienen la tasa más alta de delincuencia juvenil (que incluye armas y masacres + violencia y acoso escolar + drogas) En términos generales, todo el modelo es privado (salvo pocas excepciones de subsidios locales y estatales a escuelas con programas de atletas de alto rendimiento), el gobierno nacional (federal) no hace ningún aporte. Los recursos que circulan en el modelo responden a un modelo netamente empresarial.
  3. El número de atletas destacados es menos del 0,1% de la población total en edad de realizar deporte en todos sus niveles o modalidades, lo que sucede es que tienen demasiada población, lo que hace que su número sea deslumbrante, pero en términos porcentuales el número de deportistas es insignificante.”

Esta discusión ha generado más preguntas que respuestas. Surgen otros interrogantes que plantea el profesor Esnel González, para los cuales seguramente, las universidades tienen la respuesta.

¿Hay formación en Colombia para la gestión de políticas públicas en deporte?

¿De dónde debe venir la respuesta, de los programas de especialización en dirección y gestión deportiva? o de las maestrías con líneas de investigación en administración deportiva?

¿Se requieren formaciones específicas para quienes construyen políticas públicas en deporte?

¿Cuáles deberían ser los perfiles de formación de base y las competencias específicas de un gestor de políticas públicas en deporte? Las respuestas las tienen las universidades.

¿Existen dispositivos permanentes para el encuentro y la discusión de las políticas públicas del deporte en todos los niveles asumiendo que la construcción es un diálogo entre el estado y la sociedad civil? ¿Tales dispositivos han mostrado eficacia local y nacional en la construcción de las políticas públicas en el deporte?

El acto de convocar la participación de grupos de expertos representativos de los diferentes actores para construir políticas públicas en deporte, realmente ¿Cuenta con la confianza de los dirigentes deportivos, las universidades y la sociedad civil?  Hay que insistir en la creación de estos mecanismos de participación, pero también hay que hacer que sean permanentes y eficaces.

¿Hay trabajos de investigación en curso que dan cuenta de la efectividad de las políticas públicas del deporte a nivel territorial y nacional? ¿Se han revisado los contextos internacionales de las políticas públicas del deporte?  ¿Estos resultados son interesantes para la clase política? ¿Hay encuentros específicos para la socialización de los resultados de la investigación en políticas públicas del deporte? En este punto, las universidades también tienen la respuesta.

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