Esquemas privados de contratación Estatal. El caso OEI.

En Día Internacional de la Lucha Contra la Corrupción, nos unimos a la conversación sobre los retos y desafíos para el deporte: Los esquemas privados de contratación estatal: El caso OEI.

“¿Dónde se están robando la plata grande de este país? A través de fiducias. ¿Y qué es una fiducia? Un esquema privado, donde no hay servidores públicos y en donde se contrata a dedo.”

Senador Rodrigo Lara.

Con esta intervención, el senador Rodrigo Lara participó en uno de los diálogos nacionales citados por el gobierno como respuesta al paro nacional. La lucha contra la corrupción y la transparencia en el servicio público es uno de los temas vigntes en el dialogo nacional. Citemos nuevamente a Lara para introducir la conversación al SND:

“La plata grande de este país -pública- se está perdiendo por esquemas privados de contratación”.

Rodrigo Lara.

En el deporte, mejor dicho, en el Sistema Nacional del Deporte, esta figura -la contratación de privados a dedo- ¡está amparada por la ley! citemos a Juan Villoro antes de exponer el problema en Colombia:

“Las democracias modernas han permitido “zonas francas” para ejercer la corrupción. Una de ellas es el deporte organizado.”

Juan Villoro.

En el Sistema Nacional del Deporte se ha configurado un esquema privado con recursos públicos, en especial en el sector asociado (Clubes, Ligas, Federaciones, Comité Olímpico y Paralímpico). Estas organizaciones han jugado un rol complementario en cada gobierno, en cada nivel (nacional, departamental, municipal) como embajadores regionales a través de la promoción de deportistas y eventos deportivos.

Históricamente, en todo el mundo, los gobiernos han utilizado el deporte de élite (antes conocido como deporte amateur o aficionado) para promover agendas políticas, nacionalismo, imagen de país y eficiencia en la gestión de recursos públicos. Desde las primeras versiones de los Juegos Olímpicos hasta ahora, el deporte -paradójicamente- se ha convertido en el arma de propaganda -y diplomacia- por excelencia de países comunistas y capitalistas. Colombia no es la excepción.

Los modelos para la promoción del deporte de élite empiezan a fallar cuando los gobiernos emprenden carrera hacia el éxito deportivo internacional, y se dedican a sumar logros deportivos como propios, patrocinan sin límites deportes y disciplinas de preferencia personal y/o política, esconden escándalos de doping, abuso y corrupción, compran los derechos de eventos deportivos a organismos privados como Conmebol, FIFA, y ODEPA. Esta carrera invisibiliza la mayor parte de la población que no es, ni pretende ser atleta, pero si espera beneficiarse del deporte como derecho. Esta carrera por ganar a toda costa y mostrar que somos tierra de atletas saca a la luz un problema básico en la gestión: la falta de control. Mindeporte como gran benefactor del deporte, es incapaz de mirar las fallas de un Sistema creado por si mismo, que busca la imagen de país ganador, de atletas, dejando atrás el derecho de los millones de colombianos que no somos ni queremos serlo. En conclusión, el Sistema del Deporte no puede vigilarse a si mismo, como se lo ha delegado la Ley, una Ley que cumple más de 24 años y pide a gritos una actualización profunda. Mindeporte no puede ser arte y parte; patrocinador y a la vez fiscalizador de los recursos, nunca lo ha hecho y nunca lo hará.

Por las razones que acabamos de exponer, el Sistema demanda extrutinio externo, para la muestra, el caso de un nuevo contratista en el Sistema Nacional del Deporte: la OEI.

En nuestra labor de HACER VISIBLE LO PÚBLICO, nos ha llamado la atención un contrato entre Mindeporte y la OEI por $39.494.325.758. Mindeporte, con un par de maniobras legales y administrativas, ha pasado por encima de la Ley 80 y la Ley de Transparencia, aplicando el esquema de fiducias denunciado por el senador Rodrigo Lara.

¿Qué nos llama la atención como sociedad civil?

  1. Idoneidad. La OEI no pertenece al Sistema Nacional del Deporte; ni en sus estatutos ni en su reglamento aparecen el deporte, la recreación, la educación física como sus áreas o campos de idoneidad. Esto no fue impedimento para que Mindeporte (en su momento Coldeportes) contratara “(…) la transformación social a través del deporte, la recreación y la actividad física”.
  2. Sin Ley 80 ni Ley de Transparencia. La ORGANIZACIÓN DE ESTADOS IBEROAMERICANOS – OEI, contrata con el Estado sin tener en cuenta el estatuto de contratación estatal vigente en Colombia; -¡amparado por la ley!!!- bajo la siguiente figura: “(..) ARTÍCULO 20. DE LA CONTRATACIÓN CON ORGANISMOS INTERNACIONALES. Los contratos o convenios financiados en su totalidad o en sumas iguales o superiores al cincuenta por ciento (50%) con fondos de los organismos de cooperación, asistencia o ayudas internacionales, podrán someterse a los reglamentos de tales entidades. En caso contrario, se someterán a los procedimientos establecidos en la Ley 80 de 1993. Los recursos de contrapartida vinculados a estas operaciones podrán tener el mismo tratamiento.”
  3. Sin informes, sin control, sin seguimiento. Según anota Mindeporte en respuesta a nuestra petición de informes: “Ahora bien, en cuanto a los informes de supervisión dentro de la minuta contractual, la cual es acogida de acuerdo a la normatividad de la OEI, no se estipuló la elaboración de los citados informes por parte del Ministerio, no obstante lo anterior, a la finalización del convenio la Entidad realizará un análisis final financiero, jurídico y técnico de acuerdo a los informes que presente la OEI en el marco de la ejecución del convenio”.
  4. Sobrecostos. Costos exagerados por cursos, diplomados, e investigaciones de las cuales no existe ningún soporte. En esta infografía un resumen de los sobrecostos:
Infografía: Elaboración propia, datos: Estudio Previo OEI.

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