ODA

Grandes contratistas I

Los gobiernos han utilizado el deporte de élite (antes conocido como deporte amateur) para promover agendas políticas, nacionalismo, imagen de país y eficiencia en la gestión de recursos públicos en un sistema social-económico y político específico. Desde las primeras versiones de los Juegos Olímpicos hasta ahora, el deporte ha sido utilizado como medio de propaganda y diplomacia, un vehículo para el ejercicio del soft power. Colombia no es la excepción.

La operación del Sistema Nacional del Deporte (SND) es coordinada y dirigida por Mindeporte a través de entidades públicas y privadas; añade además en su artículo 50 que también hacen parte del sistema “aquellas entidades públicas y privadas de otros sectores sociales y económicos en los aspectos que se relacionen directamente con estas actividades”. El objeto de este estudio son los privados.

Los esquemas privados de contratación son un foco potencial de corrupción, no solo en el deporte, sino en la gestión pública de cualquier servicio proveniente del Estado. Sin servidores públicos responsables por la ejecución de los recursos bajo las exigencias de la ley, los privados manejan a discrecionalidad grandes contratos con el Estado año tras año. La operación del Sistema Nacional del Deporte no es ajena a esta realidad.