¿Existe una política pública para el deporte en Colombia?

Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano, piensa que el “Plan Decenal del Deporte, la Recreación, la Educación Física y la Actividad Física, para el Desarrollo Humano, la Convivencia y la Paz, 2009 – 2019” constituye la política pública del deporte en Colombia; sin embargo, reconoce dificultades en su implementación. Lea aquí el comentario completo.

Es frecuente escuchar en el medio deportivo, como explicación a muchos de los problemas que afronta el deporte colombiano, que todo se debe a la carencia de políticas públicas para orientar el deporte, que permitan dar respuesta a los intereses y necesidades de la población. Pero, ¿qué tan cercana a la realidad resulta esta afirmación?

Para mí, tal afirmación no es del todo cierta, ya que con ese propósito fue formulado el “Plan Decenal del Deporte, la Recreación, la Educación Física y la Actividad Física, para el Desarrollo Humano, la Convivencia y la Paz, 2009 – 2019” como resultado de un ejercicio que cumplió con el principal requisito para la formulación de una política pública: una amplia participación de los sectores y subsectores interesados, aparte de la intervención de todas las entidades y organizaciones que integran el Sistema Nacional del Deporte. Entendido así podríamos afirmar que el país sí tiene definidas unas políticas públicas para orientar la actividad física y deportiva.

Este plan no solo constituye la guía para orientar todas las acciones de los componentes del Sistema hacia el logro de sus objetivos, sino que trata de ponerle orden al manejo de los recursos públicos en el deporte, concepto tan tergiversado por muchos de los funcionarios públicos responsables de su administración, pues le apuestan más a la cultura del atajo en función del favor político y en busca del lucimiento personal, que a orientar la inversión y enfocar su gestión en el logro de objetivos y metas comunes claramente definidas en los planes de desarrollo, todo por cuenta de un desmedido afán en buscar reconocimientos individuales para mantener una posición dominante en la definición de las prioridades para la asignación de esos recursos, que son públicos y que como tales, por su naturaleza, le pertenecen a la comunidad y no a los círculos cerrados del poder público.

Así las cosas, las decisiones internas en las entidades públicas del deporte privilegian las coyunturas, cualquiera sea su naturaleza, lo cual hace que se distancien de los objetivos de los planes de desarrollo, y el lobby político mal entendido y peor aplicado, termina siendo el factor negativo que más incide para que esos funcionarios, de manera deliberada se olviden del compromiso de cumplir con los objetivos y metas de un plan de desarrollo vigente, que para el deporte colombiano tiene el carácter de política pública. Mientras sigamos pensando y actuando de esta manera, ¿de qué sirven las políticas públicas? He ahí entonces la respuesta para quienes afirman que el país no cuenta aún con una política pública del deporte.

¿Qué hacer para tomar el rumbo correcto?

Reconocer la existencia de una política pública del deporte colombiano, como una herramienta que nos ayuda a evitar desviaciones del curso de las acciones deseadas, ya que nos aporta guías definidas a seguir para lograr los objetivos y alcanzar las metas propuestas, lo cual implica volver la mirada respetuosa hacia los planes de desarrollo y cumplirlos, por todos los beneficios que se supone traerán para impulsar el desarrollo deportivo del país.

Nota Publicada en el diario El Nuevo Día: enlace a la nota.